Tierra Mojada [Baler]

«Era difícil intuir que aquella estancia estuviera alguna vez dedicada a la liturgia. Lo que un día fue un templo se había convertido en un enorme parapeto de defensa; todo estaba pensado para resistir los envites del enemigo. Siete ventanas, dos orientadas a la fachada principal, tres al este y dos al oeste, se encontraban selladas con maderas y mantas. Unos cajones llenos de tierra permitían a los centinelas encaramarse para vigilar y hacer fuego desde las ventanas.
Las puertas se encontraban terraplenadas desde el interior. Una montaña de grava y piedras las cubría hasta la mitad. Le intrigaba conocer de dónde sacaron tanta tierra; además de para terraplenar las puertas, llenar las cajas de las ventanas, también se veían sacos terreros por todas partes. Sin embargo, no distinguió en el suelo del templo ningún agujero que hubiera servido para alimentar tanta necesidad. Más tarde averiguó que esos socavones habían existido, y también con qué cuerpos fueron rellenados.»

Extracto de la novela «Tierra Mojada».
De venta en todas librerías.

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